Cuando el cuerpo habla lo que la mente calla

Por: licda. Dorita Franco de López

Hace algunos siglos aún era considerado que la mente y el cuerpo eran instancias que trabajaban por separado.  Tiempo después se consideró que el ser humano estaba conformado por espíritu, alma y cuerpo.

Hoy en día los profesionales de la salud mental sabemos con certeza que la mente y el cuerpo se encuentran íntimamente ligados uno con otro.  Esto quiere decir que las emociones, sentimientos, pensamientos y demás procesos cognitivos que suceden en las diferentes áreas del cerebro repercuten en los diferentes órganos de nuestro cuerpo.  Por esto con frecuencia se escucha en nuestro ambiente profesional el término “psicosomático” para referirnos al proceso mediante el cual la mente genera determinadas enfermedades físicas.

Sabemos que las emociones, por mencionar algunas, enojo, miedo, temor y tristeza conviven entre sí y son indispensables así como básicas en el ser humano, de hecho desde que nacemos éstas vienen incluidas en el paquete. Por otro lado tenemos el sistema cognitivo que es el encargado de todo lo que pensamos y también de las creencias que vamos creando por medio del aprendizaje desde que empezamos a crecer.

La pregunta sería ¿Qué hace que lo que las emociones, pensamientos y demás procesos mentales lleguen a causar daño a nuestro propio cuerpo?

Según el modelo de psicoterapia EMDR por sus siglas en inglés, cada ser un humano posee un sistema de procesamiento de información a estados adaptativos el cual es encargado de procesar todas las vivencias que la persona tiene durante la vida y como la palabra lo dice, se encarga de procesar “adaptativamente” pero por otro lado nos indica que todas las vivencias que han sido demasiado fuertes o traumáticas quedan almacenadas en las redes de memoria “desadaptativamente” en otras palabras la vivencia queda bloqueada.  Estudios han demostrado que una persona que sufre de violencia sexual no solo tendrá repercusiones emocionales sino que también fisiológicas dañándose ciertas estructuras del cerebro.

En el trabajo clínico es demasiado común observar en los pacientes que al evocar el recuerdo difícil o traumático que pasó hace varios años el cuerpo empieza a manifestar dolores o malestares tales como, de cabeza, estómago, náuseas, dolor de piernas, espalda, tensión muscular, opresión en el pecho y garganta por mencionar algunos ya que la lista de posibles dolencias que se generan gracias al cerebro es extensa.

Generalmente una emoción o pensamiento que quedó bloqueado siendo almacenado desadaptativamente  siempre va a tener una localización en alguna parte del cuerpo que con el paso del tiempo puede llegar a dañar seriamente los sistemas nervioso, respiratorio, inmune, circulatorio, dermatológico,  digestivo, así como nuestros sentidos.

¿Quién puede padecer un trastorno psicosomático?

En realidad todos los seres humanos estamos expuestos a padecerlo.  La mayoría de las personas que presentan ciertas dolencias o molestias (algunas antes mencionadas) asisten de primera mano con un médico lo cual es muy acertado, él es quién evalúa, recomienda ciertos exámenes y puede llegar a constatar que no existe padecimiento médico alguno.  Es en este momento en donde el profesional de la salud recomienda la visita a un profesional de la salud mental (psicólogo o psiquiatra) debido a que las causas de las molestias físicas pueden tener un origen emocional o psicológico.  Tenemos el ejemplo claro del Trastorno de Ansiedad que se caracteriza por la sensación de nerviosismo, tensión, agitación, sensación de peligro o pánico, aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada, sudoración, temblores y hasta debilidad.  Este y otros cuadros clínicos como la depresión y el Estrés postraumático tendrán siempre causas psicológicas de experiencias negativas vividas en el pasado que afortunadamente pueden trabajarse en psicoterapia.

Licda. Dorita Franco de López

Psicóloga Clínica

Colegiado 6214

Integralmente Emocional INTEGRALMENTE EMOCIONAL

Tratamiento integral a problemas emocionales y conductuales en niños, adolescentes y adultos.

6ª. Ave. 1-54, Colonia Lupita, Amatitlán.

Citas al 5760 8123

             

 

 

 

 

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