Las enfermedades autoinmunes más comunes

Una enfermedad autoinmune aparece cuando el sistema inmunitario, que debe protegernos, empieza a atacar a células sanas de nuestro cuerpo.

El sistema inmune es una máquina casi perfecta que nos protege del ataque de patógenos, por lo que nos hace resistentes de padecer muchas enfermedades. Y decimos “casi” porque, como cualquier otro sistema del cuerpo humano, puede fallar.

Debido a errores genéticos, es posible que las células del sistema inmune, las cuales deben reconocer patógenos y atacarlos, estén mal “programadas” y crean que las células de nuestro propio cuerpo son una amenaza que debe ser erradicada.

En el momento en el que nuestro sistema inmune ataca a células propias pueden aparecer muchas enfermedades, las cuales son conocidas como autoinmunes, pues su origen no procede del exterior (ni infecciones, ni lesiones, ni consumo de sustancias, ni exposición a agentes cancerígenos…), sino de nuestro propio cuerpo.

En el artículo de hoy hablaremos de algunas de las enfermedades autoinmunes más comunes, detallando sus síntomas y tratamientos disponibles, teniendo en cuenta que las causas son siempre genéticas.

¿Qué es una enfermedad autoinmune?

Una enfermedad autoinmune es todo aquel trastorno que aparece a causa de un error genético en los genes que codifican para las estructuras del sistema inmune, haciendo que las células inmunitarias ataquen a células sanas del cuerpo por error.

Estas enfermedades autoinmunes pueden afectar a muchas partes distintas del organismo dependiendo de cómo sea la desregulación del sistema inmune, con una gravedad que va desde leve hasta potencialmente mortal.

Se conocen más de 80 enfermedades autoinmunes diferentes, las cuales tiene síntomas diferentes, aunque hay uno común a todas: la inflamación de las áreas afectadas. Esto conduce a un enrojecimiento, dolor, hinchazón y aumento de la temperatura en las zonas del cuerpo que están siendo atacadas por el propio sistema inmune.

No hay ninguna causa. El mero azar genético es el que determinará que una persona sufra una enfermedad autoinmune o no, pues su aparición depende de que aparezcan errores genéticos durante el desarrollo embrionario. Algunas, además, tienden a ser hereditarias, es decir, que pasan de padres a hijos.

1. Celiaquía

La celiaquía es una enfermedad caracterizada por una reacción de sensibilidad por parte del sistema inmune al consumo de gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada, el centeno y la avena.

Debido a un error genético, el sistema inmune, cuando detecta que se ha consumido gluten, empieza a dañar a las vellosidades intestinales, las cuales son necesarias para absorber los nutrientes. A causa de este daño, la personas celíacas tienen problemas de salud si consumen gluten.

2. Diabetes tipo 1

La diabetes, una enfermedad caracterizada por un exceso de azúcar en sangre, puede ser de dos tipos: 1 y 2. La diabetes de tipo 2 es la más común y está relacionada con el sobrepeso, pues si se consume mucho azúcar en la dieta, es posible que las células se vuelvan resistentes a la acción de la insulina (la hormona que hace que la glucosa entre a las células y no circule libremente por la sangre) y aparezca la diabetes.

La diabetes de tipo 1, en cambio, no está relacionada con un estilo de vida poco saludable, sino que viene dada por un error genético. Es decir, es una enfermedad autoinmune. En este caso, el sistema inmune empieza a atacar a las células productoras de insulina del páncreas, por lo que no se produce suficiente cantidad de esta hormona y el azúcar viaja libremente por la sangre.

La diabetes tiene los siguientes síntomas: pérdida de peso, mucha sed, aparición de llagas que tardan en cicatrizar, fatiga, debilidad, infecciones recurrentes, visión borrosa… Puede derivar en problemas graves de salud (enfermedades cardiovasculares y renales, depresión, daño a los nervios, etc), pudiendo incluso provocar la muerte.

Dado que no puede curarse, el tratamiento consiste en inyecciones de insulina cuando sea necesario y cuidar mucho la dieta incluyendo la actividad física en el estilo de vida.

3. Enfermedad de Addison

La enfermedad de Addison es un trastorno autoinmune en el que las células inmunitarias atacan a las glándulas suprarrenales, las cuales están ubicadas en los riñones, provocando que estas no puedan producir la cantidad necesaria de hormonas.

Las hormonas que dejan de producirse adecuadamente son el cortisol y la aldosterona, cosa que provoca que la persona no pueda degradar bien las grasas ni pueda aumentar su presión sanguínea a los valores óptimos, respectivamente.

Esto viene acompañado de determinados síntomas: pérdida de peso, disminución del apetito, fatiga extrema, baja presión sanguínea, dolor abdominal, depresión, caída de cabello, hipoglucemia (poco azúcar en sangre), oscurecimiento de la piel, irritabilidad, etc.

No puede curarse, por lo que el tratamiento consistirá en tomar reemplazos de las hormonas afectadas de por vida.

4. Lupus eritematoso sistémico

El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune en la que las células inmunitarias empiezan a atacar a diferentes órganos y tejidos sanos, entre ellos la piel, los riñones, el cerebro y las articulaciones, entre otros.

Los síntomas más frecuentes son los siguientes: dolor e hinchazón en las articulaciones (especialmente dedos, manos, muñecas y rodillas), dolor torácico, fiebre sin causa aparente, fatiga y debilidad, aparición de llagas en la boca, sensibilidad a la luz del sol, erupciones cutáneas, inflamación de ganglios linfáticos, malestar general, pérdida de peso, disminución del apetito…

También habrá otros síntomas dependiendo de la región del cuerpo afectada. Por ejemplo, si el daño es en el cerebro, habrá dolor de cabeza, cambios de personalidad, problemas de visión… Si afecta al corazón: inflamación de los músculos cardíacos, arritmias…

No hay cura y el tratamiento dependerá de la región afectada del cuerpo y de la gravedad de los síntomas, aunque los antiinflamatorios son los medicamentos más recetados.

5. Artritis reumatoide

La artritis reumatoide es un trastorno autoinmune en el que las células del sistema inmunitario atacan a las articulaciones, dañándolas y haciendo que haya un exceso de líquido sinovial. Esto provoca que los huesos y los cartílagos rocen constantemente entre sí.

El síntoma principal de la artritis es el dolor en las articulaciones (especialmente manos, pies, rodillas, muñecas, codos) y la rigidez. Puede haber otros síntomas: cansancio, fiebre, sequedad de boca, hormigueo en las extremidades, etc.

Los antiinflamatorios son útiles para reducir el exceso de líquido sinovial, disminuyendo, pues, la inflamación y paliando los síntomas.

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