Nobel de Medicina 2020 para los descubridores del virus de la hepatitis C

El Nobel de Medicina 2020 ha sido anunciado este lunes por la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo y recaído en los investigadores que dieron con el virus de la hepatitis C.

Este descubrimiento permitió que “ahora existan análisis de sangre altamente sensibles para el virus que prácticamente han eliminado la hepatitis por transfusión en muchas partes del mundo y han mejorado así considerablemente la salud global”, según la explicación del Instituto.

Harvey J. Alter nació en Nueva York y ejerció durante años en la Universidad de Georgetown, hasta que en 1969 se reincorporó al Instituto Nacional de Sanidad (NIH), donde fue jefe de Estudios Clínicos y Director Asociado de Investigación.

Fue codescubridor el antígeno Australia, clave para detectar el virus de la hepatitis B y más tarde encabezó un proyecto en el Centro Clínico de los NIH en el marco del cual se creó un almacén de muestras sanguíneas utilizadas para descubrir las causas y reducir el riesgo de hepatitis asociada a las transfusiones.

Alter, nombrado en 2002 miembro de la Academia Nacional de Ciencias (NAS) y del Instituto de Medicina de Estados Unidos, fue investigador principal de estudios para identificar la hepatitis C y hoy sigue estudiando los riesgos de contagio por transfusiones de sangre, centrado ahora en otros agentes más allá de este virus.

Su colega Michael Houghton, nacido en Reino Unido, se doctoró en 1977 en el King’s College de Londres, y se trasladó a ejercer a California en 1982 y de ahí en Canadá, donde ha continuado prácticamente toda su carrera, al frente del departamento de Virología de la Universidad de Alberta.

Junto con su equipo, identificó la secuencia de fragmentos de ADN a partir de ácidos nucleicos que se encuentran en la sangre de un chimpancé infectado. La mayoría de estos fragmentos provienen del genoma del propio chimpancé, pero los investigadores predijeron que algunos se derivarían del virus desconocido, lo que permitió su localización.

Por su parte, Charles M. Rice nació en 1952 en Sacramento (Estados Unidos) y ejerce desde 2001 en el Centro de Estudios de la Hepatitis C de la Universidad Rockefeller.

Desde su laboratorio, considerado puntero en los estudios del virus, se ha investigado la replicación del virus y las respuestas inmunes innatas que limitan la infección. Su grupo también está desarrollando nuevos modelos experimentales en animales y en cultivos.

El Nobel de Medicina es el primero de la ronda de estos prestigiosos premios, a los que seguirán los anuncios en días sucesivos de los de Física, Química, Literatura, Paz y finalmente el de Economía, el próximo lunes.

Todos los premios llevan incluida una dotación económica, que este año aumentó a 10 millones de coronas suecas -un millón más respecto a 2019- (956.876 euros, 1.121.533 dólares), a repartir en caso de más de un galardonado.

La totalidad de los galardones se entrega el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del fundador, Alfred Nobel, en actos paralelos en Estocolmo, para los científicos, de literatura y economía, mientras que el de la Paz se celebra en Oslo.

Tanto los anuncios de los premios como la entrega serán en esta edición en formato reducido por la pandemia del coronavirus.

Nobel Medicina 2020
Foto cedida por AEEH

La hepatitis C, según datos de la Organización Mundial de la Salud

  • La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre (VHC): el virus puede causar hepatitis aguda o crónica, cuya gravedad varía entre una dolencia leve que dura algunas semanas y una enfermedad grave de por vida.
  • La hepatitis C es una importante causa de cáncer hepático.
  • El virus de la hepatitis C se transmite a través de la sangre: la mayoría de las infecciones se producen por exposición a pequeñas cantidades de sangre. Ello puede ocurrir por consumo de drogas inyectables, prácticas de inyección o de atención sanitaria poco seguras, transfusión de sangre y productos sanguíneos sin analizar, y prácticas sexuales que conllevan contacto con sangre.
  • Se estima que en el mundo hay 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C.
    Un número considerable de las personas con infección crónica sufrirán cirrosis o cáncer de hígado.
  • La OMS estimó que en 2016 murieron unas 399 000 personas debido a la hepatitis C, sobre todo por cirrosis y carcinoma hepatocelular (cáncer primario del hígado).
  • Los antivíricos pueden curar más del 95% de los casos de infección por el virus de la hepatitis C, lo que reduce el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis, pero el acceso al diagnóstico y el tratamiento es limitado.
  • En la actualidad no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C, pero las investigaciones en ese ámbito continúan.
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